Jorge Salazar "El Camborio"

Por Ricardo Mitsuya


A mediados de la década de los sesenta, caminando una tarde por la Gran Vía de Madrid, conocí a Jorge Salazar. Yo iba tras mis sueños de torero, él era un exiliado político, pues había pertenecido a la juventud rebelde de los guerrilleros de aquel entonces. Salazar escribía, bailaba y era actor de cine por esos tiempos.

Desde el primer momento existió una empatía entre ambos. Recuerdo que conversamos largamente hasta el anochecer, sentados en la cafetería Manila de la esquina Gran Vía y la plazuela Callao. Hablamos de todo, del Perú, especialmente de literatura; dentro de la conversación yo le dije: “Me gustaría escribir sobre el septuple asesinato de Mamoru Shimizu”. Jorge me respondió como un resorte: “Carajo, no te metas con eso, que yo llevo cinco años investigando el caso”. A lo que le respondí aliviado: “Si alguien va a escribir sobre Mamoru y no es de la colonia japonesa, mejor. Porque si yo lo escribo, van a pensar que trataré de exculparlo y no seré imparcial”.

Veinticinco años después, cuando Jorge tuvo el gesto de invitarme para que yo sea uno de los presentadores de ese libro, "La medianoche del japonés", junto con el prestigioso psicoanalista Max Hernández, en una casona de Barranco. Yo conté esta anécdota para corroborar que verdaderamente Jorge Salazar había venido trabajando ese libro por más de 25 años.

Jorge Salazar también ha publicado los libros: "Piensan que estamos muertos", escrito alimón con Alaín Elías, el guerrillero que estuvo en la misma balsa que el poeta Javier Heraud cuando fue acribillado por el ejército. Después escribió "La ópera de los fantasmas" que relata los trágicos acontecimientos del Estadio Nacional cuando murieron más de 400 personas en el partido Perú - Argentina.

A Jorge Salazar sus amigos cariñosamente le dicen Coco, pero en España los peruanos que trabajamos con él haciendo películas de cine, cuando Hollywood se mudó a Almería, le decíamos Camborio, en alusión a ese personaje gitano creado por el prodigioso poeta Federico García Lorca.

Yo creo que a Jorge le va más exacto eso de Camborio, porque en el fondo de su mirada brilla la fiebre trágica de los gitanos; de tez oscura como los gitanos de verde luna, acostumbrado a convivir con la muerte y escarbando ese misterio para tratar de comprender la vida. ¡Ese es mi amigo Camborio, gitano de verde luna!

Perú Shimpo Diario Peruano-Japonés
Foto: archivo personal