Jorge Salazar: Cazador de misterios




Es un gran periodista, investigador y eximio cultor de la crónica de muerte y misterio en el país.
Siempre es redundante contar sobre escritores. Sus discursos verdaderos están en sus libros y en sus formas de vivir. Pero hay quienes funden vida y obra con su sola existencia, férrea, rebelde e invencible. Como este cazador.

Enigmas del Viejo Mundo
Jorge Salazar fue un niño disidente –piel tostada, pómulos salientes- y se educó en el famoso colegio Anglo Peruano, hoy San Andrés, donde descubrió el sentido de grupo y la responsabilidad. Paralelamente, su acomodada familia conservadora le impone reglas que le obligan a crear su propio mundo.

«Una manera de evadir la presión de los adultos es la lectura, que me sirvió no solo para adquirir conocimientos, sino para soñar», confiesa. Así, se aferra al estudio con una pasión tan intensa, que su padre -frustrado por no haberse ido de joven a Gran Bretaña- lo manda a Escocia, donde termina la secundaria. «Ya me ve usted a los 15 años caminando por rincones británicos», refiere.

Su apabullante nivel cultural lo empezó a ganar en las universidades de Edimburgo y Manchester. Creció influenciado por la Segunda Guerra Mundial y la violencia generalizada le dejaría la eterna pregunta ¿por qué el hombre mata? El cazador habla de lo aprendido en el Viejo Mundo: «Era un individuo oscuro venido de un mundo inimaginable, conocer la historia de mi nación fue una gran defensa». Y se esmera en recordar que en el Perú florecieron civilizaciones antiquísimas que aportaron al desarrollo de la humanidad.

Enigmas de oposición
Ni siquiera tenía veinte años cuando decidió volver al Perú. Deseaba pasar la Navidad con su madre, pero esa parte no estaba escrita en el libro de su vida. Tras una aventura invernal en Islandia, Canadá y Estados Unidos, el joven cosmopolita arribó a suelo cubano y presenció lo que denomina «la respuesta latinoamericana al imperio norteamericano».

El cambio de planes sucedió en el aeropuerto de Miami. No sabe cuál fue su motivación: si los once dólares que le costó viajar a La Habana o su acucioso interés por la revuelta. Lo cierto es que la revolución cubana le dio un norte a su vida. Y una espera a su madre.

Su vocación de opositor la concretó en San Marcos, donde ingresó en primer lugar tras volver de Cuba. También critica la realidad peruana. «Nadie ha hecho mucho por este maravilloso país». Y recuerda con ironía que «las personas olvidan que las naciones desaparecen». Vio el tránsito a la nada de una docena de países y cree que la defensa de los valores es la mejor solución.

Enigmas de la realidad
Salazar es un hombre con aires sabios y habla lenta. Disfruta la soledad de sus días y confiesa que ella estimula su imaginación. «A veces imagino que converso con Herodoto», manifiesta.

Mira con desconfianza la globalización. «Es imposible, debido a profundas desigualdades entre los pueblos». Además, cree que el hombre mata por la violencia que lo circunda. «La vida pierde valor, las muertes se reducen a cifras y el ser humano no se horroriza. Entonces da lo mismo matar o no matar».

Al respecto, acaba de publicar «La sangre derramada» (2007), cuarto y último volumen de «La historia de la noticia», una exhaustiva investigación periodística sobre la crónica roja en el Perú del siglo XX. Su pasión de hurgador lo motivó a escudriñar en los detalles de los casos de muerte más singulares e intentar explicarlos, «¿cómo un ser humano puede destruir lo que no puede crear (la vida)?», se cuestiona el profesor.

Fueron dos horas de brazos cruzados. Su nobleza lo acompaña en su morada, llena de libros y de intelectualidad modesta. Jorge Salazar termina de hablar y su mirada se esparce como hurgando en el aire. Es un eterno cazador de misterios y un enigmático periodista de la sabiduría.


Perfil del escritor

Tiene 67 años y ha ejercido la investigación periodística en diversos países europeos (España, Alemania, Inglaterra y Francia) y en las principales publicaciones nacionales («Caretas», «El Comercio», «La República», «La Crónica» y «Expreso»).

Es catedrático e investigador en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la USMP. Considera que la investigación es «la única manera de conocer las verdades plenamente».


Martes, 03 de julio de 2007
Revista Redacción USMP